CRÓNICA: TRAVESERINA 2015

Salgo en esta carrera sabiendo que lo voy a pasar mal, he podido rodar un poco el lunes, martes y miércoles, parecia que las piernas después de dos semanas parado por una infección de garganta iban bastante bien, pero no la garganta, aun estaba muy tocada, y viendo como estaba el tiempo, eso iba a ser un gran problema.
 
Hay ambientazo en Sotres, llego con la ilusión de ver el urriellu, pero estoy agotado, cuatro horas son las que he podido dormir, la garganta está irritada, hace bastante frio.
Diez...nueve...tres... dos .... uno y salimos al tropel 300 almas en una bestialidad de carrera, donde la mayoría se han estado preparando desde hace meses, primer kilómetro 3:20, entramos en materia, es un ritmo alto para lo que nos espera, kilómetro dos la garganta ya no está solo irritada, ahora duele, y con ella comienza a doler la cabeza, tiro hacía adelante, pero ese dolor cada vez es más pronunciado.
Así que toca tirar hasta donde podemos, aunque eso si.... tengo que ver Urriellu, con lo que sigo al tran tran sumando kilómetros.
 

El recorrido de Traveserina es muy técnico, acorde a todo el parque de Picos de Europa, hay zonas de mucha piedra humeda donde se resbala mucho, ho he acertado al llevar las Speedcross, pero si lo he hecho al llevar los bastones OSSO, se ve gente por el recorrido, entre ellos la buena gente que vino de León a correr y ánimar que estubo presente en el Citytrail (después de pensar medio minuto caí en que eráis vosotros, gracias por los ánimos).
Comenzamos la dura subida hacia la Vega de Urriellu más de 1330 metros de desnivel positivo en menos de cuatro kilómetros, es una subida preciosa e impresionante en la que no me encuentro nada bien, pero de la cual disfruto muchísimo visualmente, sobre todo en ese momento que miras hacia atrás y ves las nubes como si fuesen un oceano metido en un vaso de agua.
Me paro, trato de beber mucho para que esté humeda la garganta, pero el dolor cada vez es más agudo, a estas alturas de carrera ya he decidido que no voy a continuar así, no quiero estar otra semana en cama con antibióticos, así que me relajo, por que al llegar a Sotres me bajo.
Ya se deja ver el mastodóntico Urriellu, que regalo, por eso es por lo que ha merecido la pena, por llegar hasta el, que lugar tan mágico, tanta grandeza concentrada en el corazón de los Picos de Europa, sin duda es un momento emocionante que repetiré en otra ocasión.
Muchos corredores, voluntarios y amigos se encuentran allí. Como bien, bebo bien y hablo con ellos un rato, ahora toca tratar de disfrutar un rato en la bajada o al menos intentarlo, con lo que me lanzo a la carrera muy alegre, algo que llevo bien unos cuatro kilómetros, pero un par de kilómetros antes de Pandébano los dolores se hacen menos soportables aún, así que reduzco el ritmo totalmente hasta llegar a Sotres.
Allí tratan de convencerme para que continue, que voy muy fresco, y la verdad es que lo estaba, pero no estaba bien, con lo que tocará volver el año que viene.
 
Ha sido una bonita experiencia por lo hermoso del recorrido, pero he echado de menos el disfrutar de la carrera con casi todo el mundo.
 

Al dia siguiente......

 


Al día siguiente corría Aleix, había también carrera de papis, así que primero lo animé a el y acto seguido pensé que 2000 metros los daria corrido así que me puse el dorsal y a pasarlo bien, de piernas bien, de garganta igual que el día anterior pero más agudo aún, solo que hoy fue más divertido el vivir una carrera más con la ilusión de Aleix, con su desparpajo, enseñando que lo importante es participar y sobre todo divertirse, y eso es lo que hemos hecho.

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